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No es suficiente tenacidad el hecho de haber visto la serie Sex and de City unas 10 veces, y encontrar, cada una de esas veces, nuevos estilismos que evolucionan con el paso del tiempo. No lo negaré, me considero fan, fanática, del glamour de Carrie Bradshaw, de la frivolidad sexual de Samantha Jones, del pragmatismo de Miranda Hobbes y la inocencia romántica de Charlotte York.
El fetichismo en todas sus vertientes, aunque sea declarado abiertamente, no deja de ser un tanto friki, del ingles “freak”, y aunque soy ferviente defensora del coleccionismo (de lo que sea), vale, no negaré que determinados comportamientos coleccionistas son un tanto extravagantes.
Pero, ¿no es la extravagancia una virtud?, bueno quizá no, planteada así la pregunta queda un tanto extravagante.
No voy a divagar entre lo friki y lo extraño pero, sí divagaré un rato en el hecho “científicamente” estudiado del fetichismo femenino con los zapatos.
Como fémina, puedo entender esa tenacidad que nos hace aguantar el tormentoso dolor de pasar toda una noche de fiesta alzadas sobre unos “stilettos” imposibles.
¿Qué tienen los tacones y los zapatos en general que nos hacen perder la cabeza?.
Consciente de que mis delgados y huesudos pies no aguantaran entérnamente la tortura, aprovecho ahora para maltratarlos al máximo con tacones kilométricos y plataformas que en otra época hubiera considerado sólo toleradas por nocturnas Drag queens.
Es como comer patatas chips, aunque eres consciente que no son saludables, sigues comiéndolas porqué están deliciosas.
Los salones, o las bombas son “extravagantemente” elegantes,  con faldas, vestidos , jeans o pantalones de cuero.
Tengo un pendiente en mi lista fetichista, estrenar mis nuevos zapatos rojos con unos jeans desgastados en una interminable noche de fiesta!.
Sí, confieso,  adoro la colección de la señorita Bradshaw.
Hasta pronto!
Zapatos Suede BB de Manolo Blahnik.