Normalmente, cuando compro una crema cosmética, suelo hacerme la misma pregunta ¿que espero de ti?, y la respuesta también siempre es la misma, “espero que me entiendas”.

No me he vuelto loca, no.  Al igual que cuando compras un buen par de zapatos piensas en todas esas prendas que tienes en tu armario y que combinaran a la perfección con ellos; la cosmética es un pilar fundamental en la rutina diaria de cualquier mujer. Cómo decía una de mis profesoras de estilismo, la piel es nuestro mejor traje, ¿ por qué no cuidarla cómo es debido?.

A la hora de comprar cremas, la oferta es tan amplía y a veces tan específica que podemos caer en la tentación de comprar todo lo que el mercado nos ofrece. Claro que también es cierto que las exigencias femeninas son altamente elevadas. Yo no acabaría nunca, ni por la mañana ni por la noche; Hidratación corporal, crema anticelulítica para “mis zonas” rebeldes, Limpieza facial, serum, crema de manos…… y un etc innombrable en cantidad.

No soy una experta en cosmética, ni mucho menos, pero tengo amigas, soy curiosa, y pregunto muchísimo. Abierto el debate vía whatsApp sobre qué esperas de una crema cuando la compras, llegué a la conclusión que cada mujer espera algo específico y personal de ese frasco de crema que se está comprando, y va mucho más allá de un diseño bonito!.

Me quedó claro, las más jóvenes usan cosmética por tradición, porque quizá lo han visto en casa, en madres y abuelas con rituales específicos en cuidados faciales; ellas confiesan que, pasada la época adolescente cuando la lucha por la piel grasa o las espinillas desaparece, al comprar una crema están invirtiendo en futuro. Piden a esa crema que el esfuerzo de hoy, se revierta en una recompensa en el futuro. No son fans de cremas caras, no son amigas de las palabras “colágeno” ni “elasticidad” ni “anti-envejecimiento”, en cambio sí buscan Hidratación, Nutrición, y regeneración.

Las más maduras, piden a esa crema soluciones específicas a problemas específicos. Y esos problemas se repiten en patrones; falta de luminosidad, manchas en la piel, disminución de la elasticidad, hay mujeres que hasta hablan de la perdida de volumen. A ciertas edades, la hidratación a secas ya no nos dice nada, la nutrición sin más ya no nos convence, queremos algo más, queremos precisión, investigación y resultados, y desde luego, somos capaces de invertir una fortuna en una crema facial, milagrosa, envasada dentro de un frasquito “tremendamente atractivo”

De ahí mi pregunta al comprar cosmética, ¿que espero de ti, oh! precioso y carísimo frasco de crema Le Lift de Chanel?. Que me entiendas!, que me comprendas como sí de un hombre paciente se tratara; cómo ese par de zapatos rojos que combinan con casi todo lo que tengo en mi armario. Entiende mi problema, y actúa!.

No hay otra, no hay secretos, quiero utilizar Le Lift Crème y notar que mi piel se tersa justo un minuto después de aplicarla; quiero aplicarme el Serum Le Blanc y notar que las machas de mis rostro se van difuminando con el uso, y que el extracto de perla y lirio que contienen hagan que mi piel esté realmente más brillante, luminosa y sin imperfecciones; y quiero sentir cada noche, tras realizar mi ritual corporal con la crema Body excellence,  que mi piel está más hidratada, más tersa y más lisa.

Quizá ¿esté pidiendo demasiado?.

Y tú ¿utilizas cosmética que te entiende?

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Crème LE LIFT de CHANEL (HERE)

Sérum éclaircissant unifiant LE BLANC de CHANEL (HERE)

Crime BODY EXCELLENCE de Chanel (HERE)