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Ilustración by Li Casanova

No negaré que sea inmune al famoso “síndrome post-vacacional”, reconozco que la vuelta a casa no es tan idílica como cuando llegaba de un largo y excitante viaje de algún país exótico, directamente del aeropuerto a casa de mis padres, y el contenido de mi maleta, repleta de ropa sucia y recuerdos sorprendentes,  desaparecía casi al instante entre las manos de mi madre para reaparecer a las pocas horas, lavada, planchada y doblada encima de mi mullida cama.

Sí, parte de mi casi “inapreciable” síndrome post-vacacional, tiene mucho que ver con que a la vuelta de mi destino estival (ya no tan exótico), las maletas se acumulan en la entrada de casa, el contenido ya no desaparece por arte de magia entre las laboriosas manos de mi madre, y tardo algo más que unas pocas horas en acumular su contenido en un inmenso cesto, al que luego paseo de una habitación a otra con la ilusión de vaciarlo antes de que me salgan las primeras canas.

Así que, afirmo que mi síndrome post-vacacional desaparece justo a las 24h de mi vuelta a casa, justo en el momento en el que el último par de calcetines vuelven a su sitio.

Las vacaciones son como una puesta a punto, el momento de hacer planes y muchas veces,  el sosiego de esas tardes ociosas de playa, trae consigo la serenidad suficiente para visualizar los planes de un futuro inmediato que, en mi caso, empieza a materializarse en esfuerzo justo en el momento que soy capaz de deshacerme de todo mi equipaje de verano.  Esa maleta que había hecho con tanta ilusión se convierte en un lastre que me impide avanzar  hasta que no me deshago de ella.

Pero cuando se acaba la colada…. uaaauuuu! que tiemble el mundo porque vuelvo a sentarme en mi escritorio con mi libreta de tapas pulcramente blancas, repleta hasta los topes de ideas y proyectos!.

Cómo me gusta este momento.

tras un Off – estival, mi mente se pone en marcha y viaja a la velocidad de la luz.

Fotos descargadas, interminables listas ordenadas, y la batería del portátil a máxima potencia, Wi-fi activo las 24 horas y la nevera llena!!!.

Bien,  y por último el destino exótico me lo monto yo misma, directamente de mi vestidor, un toque étnico para esos primeros días en los que lo primero que hay que hacer, es eliminar la morriña vacacional tan rápido como las manchas!!.

¿Te ocurre a ti lo mismo?,  ¿recargas pilas en verano o, te sumes en una larga y cruel depresión a la vuelta?.

Mil besos chicas!

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Sfirt & skirt by Morgan

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