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El despertador de mi Iphone suena cada día a las 7:00h con la canción “The Scientist” de Coldplay. Normalmente dejo que suene entera antes de levantarme.

Sobre las 7:10 comienza mi ritual, tengo exactamente 20 minutos para iniciar mi día, hasta que a las 7:30 oigo el “pi-pi-pi-pi” del despertador de mi hija de 9 años. Exactamente en ese instante comienza mi maratón particular; despertar a mi “pequeño pirata” de 4 años, no es tarea fácil.

Coletas, desenredar nudos, desayunos express saludables y cargados de energía, mochilas, almuerzos, libros extraviados, cambio de camisetas del uniforme manchadas en el último instante…

A las 8:25, o eso intento, salimos del garaje camino del cole.

a las 9:00 salgo por la puerta principal del colegio de mis hijos.

En el coche suena día sí y día también Muse …..”Madness“, “Big Freeze“, “Hysteria“, me ponen las pilas.

Suelo desayunar fuera de casa, pocas cosas me gustan más; café, zumo de naranja y mantequilla y mermelada untadas generosamente sobre una tostada,  cuando estoy acompañada prefiero un “bocata” (nostalgia absoluta de mi antigua compañera de café matinal, la hecho de menos).

A las 10:00 en punto, si el gimnasio no me reclama, me siento en mi escritorio con vistas a un jardín de césped demasiado largo… Directamente de mi portátil se escucha la voz grave de Jared Leto. “From Yesterday“, “Bright Lights” “Do or Die” …30 Seconds to Mars me inspira, me motiva.

A partir de aquí, poner orden a todo lo que sucede a continuación es “imposible”….

Hoy, he descubierto la banda sonora a piano de la película francesa “The Artist” de Michel Hazanavicius, un film en blanco y negro, rodada en  2011 como homenaje a las películas de cine mudo. Una obra maestra con sólo un instante de sonido, a parte de la música, justo al final de la película.  Es de esas películas que han conseguido emocionarme, y no por la trama en sí, sino por los recuerdos de aquellas tardes ociosas de sábado en las que, siendo muy pequeña, me sentaba en la alfombra de casa, junto a mis hermanos mayores, viendo al mítico Charles Chaplin pasear con su bombín, agitando en círculos su bastón.

Entonces, como me ocurre ahora, me enamoraba la ausencia total de color, el blanco y el negro que todo lo pueden.

Esto me ha hecho pensar en una paleta de color suave. Instintivamente he metido la mano en mi bolso, para buscar mi nueva barra de labios, recién comprada, como los libros de cole.

Nueva paleta de colores para la versión más extrema de Dior en cuestión de labiales; sustituyo mi 763 Reflet de Dior Addict, por un nuevo y vibrante 476 Plaza de Dior Addict “Extreme”. Más por obligación que por opción, el anterior ya no lo encontré.

Pero, no os engañaré, me encanta. En cuestión de labiales, Dior es a los rosas, lo que Chanel a los Rojos!!. Pero esto es sólo una reflexión personal.

Feliz vuelta al cole.

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