Hace pocos días leí, (no recuerdo donde y me vais a disculpar por ello), que en los últimos tiempos están floreciendo grupos que abogan por iniciativas de rehabilitación digital. retiros sin cobertura o viajes organizados con la finalidad de hacer un “detox” digital.

Existe, por otro lado, un movimiento emergente que reniega de las redes sociales, o bien porque no han sucumbido a su encanto, o bien por el abandono totalmente voluntario de ellas. Se denominan los “Desconectados”. Lo más sorprendente de este grupo creciente es que sus componentes, lejos de ser “ignorantes” digitales, son auténticos “millenials” urbanos que se han artado de ser adictos a las redes sociales y abandonan internet para abrazar la vida real.

Llegados a este punto, yo me pregunto, renegar en la era digital de las redes sociales, el wifi, los ordenadores e internet  ¿ no es algo parecido al snobismo?.

Quizá no lo sea, se que suena crítico catalogar de snob a quien renuncia por propia iniciativa, a ser esclavo de los “likes” de una cuenta de instagram.  Pero es más peligroso dejarse seducir de manera extrema y “por propia iniciativa” por las redes sociales e ir despegándose poco a poco de la vida real.

No es el “ir contracorriente” es el “autocontrolarse”.

Creo firmemente en que hay muchas cosas placenteras que nos cautivan de manera incontrolable. Que, en ocasiones, la debilidad nos puede porque forma parte de nuestra naturaleza más humana. Pero, y aquí el gran pero, el autocontrol es mucho más valioso. Genera mucho más esfuerzo saber negarse algo a uno mismo que declararse en contra. Es mucho más costoso en vitalidad dosificarse en esfuerzo y placeres que negarlos totalmente.

Ir contracorriente está bien, a veces es incluso necesario. Pero tener autocontrol sobre tu propia vida, abrazarla cuando te venga en gana y sumergiste en el mundo digital cuando quieras sin temor a perderte en él está mucho mejor.

Seré snob, pero prefiero tener autocontrol.

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