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Como cada temporada, al finalizar el verano del 2013, el Instituto Pantone hizo público el “Top Ten” de los colores que serían tendencia en las colecciones Primavera-Verano 2014.

En un primer momento, tras la publicación de la carta de los 13 colores, candidatos a sumergirnos en las gratas temperaturas primaverales, la sorpresa fue enorme, Pantone proponía unos colores tan versátiles que bien podían vivir en solitario, pero, tras un análisis detenido, la sorpresa era que combinándolos entre ellos, nos daban la posibilidad de entrar en un mundo reinado por mezclas sorprendentes!.

Leatrice Eiseman, directora del Instituto Pantene, afirmó en su momento “que esta carta de color resumía la inquietud del consumidor final, el cual está buscando algo emocional, artístico, pero con significado e identidad”.

Me gustó el comentario, y me sorprendieron los colores, la casi ausencia de tonos pasteles y la incorporación de gran números de tonos vibrantes. Entramos en un verano de fuerte carácter.

Uno de los colores que siempre se me ha resistido; el naranja. “Vibrante, brillante, atrayente y tan provocador de migrañas!”, me fijé en el al instante, el Naranja Celosía. Me pareció un tono altamente luminoso, espontáneo, optimista, y junto al Amarillo Fresia y el Hemlock (verde suave), instantáneamente me trasladé a un verano tropical.

Una muestra más de que mi subconsciente sí que vive por si sólo en mi interior y muchas veces, toma sus propias decisiones, me enamoré de esta versión sofisticada de un mítico modelo de sandalia de Michael Kors. Unos tulipanes, un estampado de orquídeas sobre el fondo azul marino de un vestido, un bolso de mano…..