En el hemisferio donde se forja la moda, las sillas se mueven al antojo de sus dioses creadores.

De vez en cuando, este caprichoso movimiento ejerce la misma fuerza que el efecto del tan sutil “aleteo de las alas de una minúscula mariposa” y, el efecto dominó que ese pequeño aleteo provoca, mantiene en jaque a reinos enteros con tronos vacíos, y la incertidumbre de la ausencia de una “cabeza visible” al mando, provoca un terremoto justo en el epicentro del hemisferio moda.

Luego el cambio de sillas es inevitable. No, no me he vuelto loca, cuando un “director creativo” abandona su trono, el juego de las sillas es casi “incuestionable”. ¿Quien se hubiera imaginado a un Dior sin Galiano?, pero el Imperio de la moda es caprichoso y lo mejor está por llegar ¿Quien se imaginaba a una Maison Martin Margiela con él, con Galiano?…. El futuro de la moda está cambiando y este nuevo reinado me provoca una emoción indescriptible.

Se están vaciando sillas, una tras otra. Tiemblan los cimientos más profundos del mundo MODA tal y como lo conocemos, el engranaje se ha puesto en marcha y los reinos toman decisiones importantes.

Un adiós a Frida Giannini después de 12 años en Gucci; Olivier Theyskens acaba su ciclo en Theory sin que aún se le conozca un sucesor; Peter Copping toma la batuta de Oscar de la Renta dejando Nina Ricci en manos de Guillaume Henry, que se había dedicado a llevar a lo más alto al reino de Carven. El Sevillano Johnny Coca, deja su cargo de director de accesorios en Celine y toma el reino de Mulberry. Cristophe Lemaire se va de Hermes para construir su propio imperio y tras él toma el trono la belga Nadège Vahee-Cybulski que dice adios a The Row y, un fantástico Marco Zanini sale por la puerta de atrás de Schiaparelli en tan sólo un año y dos temporadas más que aprobadas… pero ya se sabe, en cuestión de tronos, el pueblo poco decide.