Con las semanas de la moda llamando ya a nuestras puertas y las tiendas recibiendo  las primeras pinceladas de una primavera temprana, sucumbo totalmente a los encantos de nuevas piezas primaverales en versión Low Cost. Me permito soñar en alto y en aire minimalista, subida en tacones de 10 centímetros y detalles en vinilo.

Sigo desafiando la maternidad en tacones, y no es por principios, simplemente pura vanidad poco espiritual y a veces poco práctica. Confieso que en el maletero de mi coche descansan unas relucientes deportivas “Converse” que ven la luz con cada tarde de parque.

Tuve un debate intenso en el probador, con un pie calzado en blanco y el otro en negro discernía cual de las dos opciones encajaría mejor con mi fondo de armario, la decisión fue fácil, el eterno negro siempre es más versátil con mi vestuario habitual, pero es que, además, los zapatos blancos son una de esas pasiones odiadas que me atraen y me repelen con la misma intensidad.

Pero la decisión se derrumbó en cuestión de segundos, estos zapatos blancos “son los zapatos blancos”.

Quizá fuera el vinilo, o la puntera, o que realmente son cómodos (dentro de la comodidad que puede ofrecerte un tacón de 10cm, claro!), y que diablos… son Low Cost! Zara y no unos Jimmy Choo. Así que el arrebato primaveral adquirió dimensiones estratégicas con la excusa “para los días y para las noches”.

El binomio blanco y negro vendrá con fuerza esta primavera, y yo ya lo he tachado de mi lista!.

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