Uno de mis libros de cabecera favoritos, en lo que a moda se refiere, es el de la editora de “Le Monde” Marie-Pierre Lannelongue “Los secretos de la moda al descubierto”.  De lectura divertida y entretenida, cuando lo acabas de leer empiezas a entender la moda en cifras. Las campañas publicitarias de una revista, y los movimientos en cuanto a directores creativos adquieren un nuevo significado. Hay una frase en el libro que me hizo cierta gracia en su momento, la autora dice (y cito textualmente): “Una mujer Prada no es una mujer Gucci. Se es una cosa o se es otra, como se era fan de los Beatles o de los Rolling Stone, como se es de Mac o de PC, de Nike o de Reebok, de CocaCola o de Pepsi…”. Pues bien, me declaro una mujer Gucci.

La frase en sí puede parecer frívola en un primer momento, pero no tiene nada de frivolidad entender que el marketing en la moda es tan o más importante que una buena colección.  Marie extiende la explicación y la defiende de forma magistral, los usuarios de Macintosh son escrupulosos y entienden el diseño, los de PC son más serios. De igual manera, las “Pradistas” son intelectuales y tímidas, las “Guccistas” son supersexys y guerreras. Y eso no lo digo yo, ni siquiera Lannelongue, nos lo dicen Gucci y Prada.

No se trata simplemente de que te guste un vestido, o un bolso. Las grandes firmas del lujo, mediante sus anuncios en revistas de moda o en carteles publicitarios te venden un estilo de vida, y con Gucci y Prada, la comunicación y el marketing han adquirido una relevancia de primera línea. Estos dos titanes, son los primeros éxitos del lujo que atraviesa fronteras y triunfan transmitiendo no sólo moda, sino unos valores que van intrínsecos con su marca.

En Gucci lo acabamos de ver con el adiós de Frida Giannini y la incorporación de Alessandro Michele como nuevo y flamante director creativo de la marca. Los números no engañan, y los de Patrizio di Marco (CEO de la compañía) no eran lo suficientemente satisfactorios.  Si con Frida dijimos adiós a esa mujer ultrasexy de la antigua Gucci liderada por Tom Ford y caímos rendidos a la sofisticación de una nueva mujer que renacía entre los antiguos archivos de la casa. Hoy, con Alessandro Michele saludamos a una joven mujer Gucci, con un nuevo estilo de vida, ¿acercándose quizá un poco más a Prada?.

La actual estética Gucci nos trae unos nuevos valores, ese look bohemio intelectual; con un estereotipo nerd, mujer tímida y extremadamente inteligente pero que al ser de Gucci adquiere magnetismo y hasta cierto misterio.  Michele ha convertido la timidez en deseo, la mujer sofisticada en una chica contemporánea, el archivo de la casa Gucci abre así sus puertas, no para buscar inspiración en el, si no más bien para llenarse de nuevos iconos.

El primero de esta nueva era es el bolso Dionysus, todo un objeto de deseo, estructurado y en Lona GG, con bordado, estampado blooms o arabesque. Rematado con un cierre en forma de espuela con cabeza de tigre.  Me ocurrió que me enamoré de el nada más verlo, y caí en el marketing del nuevo Gucci de Alessandro Michele, en el magnetismo de una nueva etapa de intelectualismo bohemio, sí, me declaro una nueva chica Gucci, y tu ¿ eres una mujer Gucci, o una chica Prada?.

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