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Hat & Gloves by Banana Republic.

Salir un sábado por la noche puede convertirse en una experiencia “extrasensorial”.

Hablando claro,  mis salidas nocturnas no son tan frecuentes como me gustaría, o ya no son tan esporádicas como lo habían sido antes. Hoy en día tengo que confesar que mis salidas nocturnas están planificadas al milímetro, un milímetro muy exacto para que el margen de error se reduzca a cifras de 0,001%.

No es que me haya convertido en una maniática “controladora”, ni que tenga un perfil enfermizo en grado de perfección absoluta, no!; es que me tomé muy enserio la frase de la canción “El Arquitecto” de “Els amics de les arts” que dice así…. “Con los años aprendes que tener un buen plan, es la única manera de poder reducir el margen de error…” Preciosa canción que me cautivó desde el primer momento que la escuché y que, más tarde, llegaría a tener un significado especial y muy emotivo en mi vida.

Si de confesiones vamos, lo confieso… antes de salir, se exactamente donde, con quien, y que voy a hacer esa noche, luego, la magia fluye sola, porque también confieso que mis noches tienen un coste!!! //$$$… el parquímetro de la canguro empieza a correr nada más entra por la puerta, así que, a la que ella entra, nosotros salimos como si nos fuera la vida.

Sea lo que sea que haga, siempre es  mágico y único, no hay dos noches iguales, ni dos sitios idénticos, 5 ó 6 horas para hablar sin interrupciones, pasear cogidos de “nuestras” manos, degustar platos sólo aptos para adultos, tomarse una copa con calma y volver a casa con la certeza de que en esa noche todos y cada unos de los accesorios para pasar una noche de 10, han sacado “Cum Laudem”…